Risus Pascalis

27 marzo 2006

Así hablaba Antonín Artaud:


"Quisiera hacer un libro que moleste a los hombres, que sea como una puerta abierta y que los lleve hacia donde ellos jamás consentirían llegar, simplemente una puerta enfrentada con la realidad"(El ombligo de los limbos en el "Pesa-Nervios", Madrid 2002, 14)
"Estoy por debajo de mí mismo, lo sé y sufro por ello, pero consiento por miedo a morir del todo."(Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 16)
"Una enfermedad que afecta al alma en su más profunda realidad y que infecta sus manifestaciones. El veneno del ser. Una verdadera parálisis. Una enfermedad que nos quita la palabra, el recuerdo, que nos desarraiga del pensamiento. " (Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 29)
"Yo sufro de una espantosa enfermedad de la mente. Mi pensamiento me abandona en todos los peldaños. Desde el hecho simple del pensamiento hasta el hecho exterior de su materialización en palabras. (..) Yo estoy en constante búsqueda de mi ser intelectual". (Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 15)
"Hay algo que destruye mi pensamiento; un algo que no me impide ser lo que podría ser pero que me deja, como quien dice, en suspenso. Un algo furtivo que me despoja de las palabras que yo he encontrado, (..) que va destruyendo la masa de mi pensamiento en su sustancia (...) Ese desparramienfo de mis poemas, esos vicios de forma, esa flexión constante de mi pensamiento, no hay que atribuirlos a una falta de ejercicio, de posesión del instrumento que manejaba, de desarrollo intelectual; sino más bien a un hundimiento central del alma, a una especie de erosión, esencia a la vez que fugaz, del pensamiento. (..) Devuelva a mi mente el curso de sus fuerzas, la cohesión que le falta, la constancia de su tensión, la consistencia de su propia sustancia". (Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 19)
"Me gustaría mucho pensar que aun si no soy todo yo, tan alto, tan denso, tan extenso como yo, todavía puedo ser algo".(Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 20)
"Protesta contra la idea de una cultura separada de la vida como si la cultura se diera por un lado y la vida por otro; y como si la verdadera cultura no fuera un medio refinado de comprender y ejercer la vida" .(Prólogo del Teatro y la cultura en "Teatro y su doble", Barcelona 1990, 10)
"¿Cree usted que se puede reconocer menor autenticidad literaria y poder de acción a un poema defectuoso pero sembrado de fuertes bellezas, que un poema perfecto pero sin gran repercución interior?"(Correspondencia con Jacques Rivière en "Carta a la Vidente", Barcelona 1983, 16)

05 marzo 2006

Yo soy la bestia III


As Bestias se aman

Yo soy la más desencajada bestia: tengo la piel magullada por la tarde comienzo a ponerme crepuscular y sórdido entre las caricias de los amantes las promesas de los que no vuelven o la actividad secreta de quien ya no cree más en nada/ soy el pozo en donde las estrellas murieron lentamente en una noche de febrero cuando la luna las desvistió con su luz íntima de cabaret natural/ mi escritura es la maldición más penetrante de las que me ha tocado encarnar en materia y algo parecido a la materia pero más blando que simplonamente llamamos espíritu (dos vueltas en la misma cueca) por eso mi desesperación reverdece y abre las ventanas de la primavera como si no todo estuviera perdido: vida como manicomio

Soy los más aparente de lo que emerge en superficie: un funcionario público que casi sin darse cuenta se encontró colgado del parrón de casa dejando como única literatura una confusa carta de despedida

Yo que soy la bestia furibunda me he colgado
del lado más grueso que me une a la vida
como lirio o cordón umbilical enrollado
que me amorata ligeramente la voz
desatándome en el cuello el más
modesto infierno de telas y
banderas al viento de
un septiembre cada
vez más estrecho
terrible y simple
que me amarra a lo que no puedo
describir entre el espanto
el deseo y el amor que
agito entre mi
cabellera
rota

por eso me llamo bestia mientras recorro a contrapelo tus más delirantes sueños rompiendo tu calma aparente y tú música de supermercado que relajadamente te invita a comprar / no me digas que no es espeluznante descubrir que el reflejo de los escaparates eres tu mismo tratando de alcanzar una felicidad que se desmorona violentamente: la tarea de la autodestrucción es dejarse llevar por las fuerzas más ocultas que te habitan/ reconocer que lo que compone tu interioridad es una molotov muy bien preparada esperando ser lanzada al abismo/ o una carta de amor que demuestra que la existencia es un arco tenso/ aunque tengamos casi todo lo existencial un poco flácido/ es tener un secreto mal guardado/ la mitad del corazón de tierra roja en Brasil/ una amante despeinada en alguna página de Brodsky/ mujer delgada que desvive por uno mientras espera el retorno destejiendo esperanzas que la hieren con sus puntas afiladas/ la más cruel de las esperanzas: ‘Don’t let me down’ de los Beatles en mi casetera marca ‘orion’/en un inglés que sólo los ángeles-negros podrían intelegir o comprender pero no descifrar: tratando de soportar la brevedad del amor la inconveniente extensión del olvido y esas yerbas de vaca sagrada

y
trato
de tocar con
los labios la médula
del corazón
que me sostiene
que desfonda la realidad
que me deja hermosamente
terrible desnudos en el más salvaje
aquí y ahora que ya es tiempo pretérito

03 marzo 2006

Las cosas pueden estar más cerca de los que aparentan

(el fin de la lectura: 6 reflexiones transgénicas)

"... El instante de la decisión es una locura..."
(Soren Kierkegaard)



Woody Allen escribió en alguno de sus guiones cinematográficos que leía en defensa propia, pero he comenzado a pensar que leer también es una agresión. La información es una arma potente -lo intuía bien Alvin Toffler- pero pareciera que tenerla no tanto, la fuerza increíble es generarla, como un medio de dominio aunque no sea verdadera. Esto vale para los diarios, las revistas, las novelas, los libros de historia y de poesía. La lectura es una autoagresión higiénica, limpiecita y algo indolora. Una suerte de profiláctico poco usado o con mucho uso para defendernos y aprovecharnos de las palabras. Por eso he decidido leer cada vez menos los tradicionales medios de información. Una vez divorciado de los diarios y los libros he comenzado a leer prolijamente otras fuentes de información que me parecieron más verídicas y que están en el cotidiano inmediato y que, comúnmente, nadie lee: las instrucciones de uso de los electrodomésticos, las recetas que vienen en los polvos de hornear y los juegos, las revistas de puzzles, el rastro... y el papel envoltorio de la carta higiénica. Las presentes reflexiones son parte de la mínima y sana autoagresión cotidiana.

1 Mostrar-se:

En la cultura de la imagen lo más importante es mostrarse. Cada uno es protagonista de su exhibición y la literatura que venga de ahí conforma lo que llamamos información relativamente confiable. Andy Wharhol decía que cada persona tendrá unos 15 minutos de fama. Lo que se demoren los pacos en arrestarlo si uno se demora en desvestirse en la vía pública, la media para un orgasmo femenino, el tiempo que demora captar como se articula un origami, o lo que cualquier persona relativamente normal soporta una película de Stalone, un reality o el programa de la Vivi Kreutzberger. La Tv nos ha enseñado que lo que no se muestra no existe. En toda escala afirmamos la existencia, con el auto que manejamos, los cigarros que fumamos o la gente que frecuentamos. No nos mostramos como una apariencia sino que, sorprendentemente, aparecemos como lo que somos: en superficie, ni siquiera superficiales. Pero mala cueva, si no sabes pensar sal a bailar. Amén.

2. exhibir-se

Las narraciones de la cotidianeidad quedan siempre en boca del "enterado/a" del barrio. Corrientemente ese oficio se lo achacamos a las mujeres, pero la verdad es que admite un ejercicio mixto. La información (verídica, supuesta y cahuinera) emerge en sus dimensiones más sabrosas a partir de esta gente. La dinámica funciona más o menos así: por una parte están los que se exhiben, natural o discretamente, y por otro el "enterado/a", que conoce al dedillo la vida de los que viven en su entorno y por quienes narra el devenir de un pequeño mundo a sus propios habitantes. Nadie se aburre. Este narrador conoce entradas y salidas, relaciones y desrelaciones, los problemas y aflicciones de cada uno, las enfermedades, los problemas sociales, las cartas que reciben, a qué horas se acuestan y con quien... y si no los saben, urden las redes necesarias para informar. Siempre este narrador posee un areópago donde ventilar sus historias y esgrimir su lengua, puede ser el bar, el negocio del pan, el "puestos varios" de la cuadra o simplemente la calle cada tarde cuando la barre o riega las plantitas que ornamentan sus destrezas cuentísticas y cuenteras. Pero la verdad es que no hay una hora para sus relatos, como no hay manera de no escucharlos. Este testigo calificado de la vida de los otros, debe cada día hacer contorsiones increíbles para obtener la materia prima que procesará para hacer que sus consistentes narraciones no guateen. Y lo saben todo y en eso nadie les gana. Y de algún modo hacen las veces de novelistas multiusos, entre las redes de las mezquinas significaciones, persiguiendo en los detalles más mínimos a quienes piensan que sus vidas no pudieran contener ningún atractivo.

Muchos de nuestros escritores, de preferencia periodistas y novelistas, se confunden entre la literatura y los cuentos de vieja/o enterada/o. Pero debemos reconocerles que, como el Sapo Livingstone en sus mejores años, atrapan al boleo la realidad en sus más mezquinas significaciones. Como sabuesos persiguen los detalles más mínimos de una vida nimia, para llevarle hasta el formato narración -que con culo será un filme- y volverla algo prodigioso. Como buzos tácticos escrutan en las conciencias de los más antiguas en busca de detalles que permitan mostrar a las personas en sus verdades más desnudas, las que, casi siempre coinciden con las miserias más exquisitas o burdas. Todo para vaciar la imagen y dejar en el vacío a los que tratan de creer en algo. O peor entretener, divertir, para después olvidar. Suena casi al programa de la democracia en Chile. Así el arte de narrar se ha transformado en una cada vez más articulada nomenclatura de chismes que conducen, como textos ánimos a terminar pensando escuetamente como los futbolistas, o pero con una verborrea digna de Lavín o de la doctora Cordero.

3. destapar-se

El gran Albert Camus se dio a pensar el suicidio como una experiencia pedagógica, una suerte de iniciación a la nada, y como buen teórico se murió de viejo o enfermo y no comprobó nunca su teoría. Otro iluminado fue Émile Durkheim, para quien quitarse la vida es el gesto absoluto. Se olvidaba que absoluto (y relativo) son términos abstractos que apelan a cosas que siempre se escapan de la comprensión. Seguramente matarse es absoluto por el hecho que después de haberlo hecho no podemos, ni nos queda, nada por hacer. Por otra parte no falta la manga de histéricos que creen religiosamente que las tendencias suicidas crecieran con el progreso o con la difusión de herejías y el fin de éticas que no responden a las siempre nuevas y permanente mutantes necesidades humanas.

Aunque debemos reconocer que Durkheim al exponer simulacros y realidades muestra cómo el hombre, en su necesidad de significar, amenaza al mundo con morir. Durkheim, ingenuamente, crea estadísticas de las "anomalías" suicidas, que descubren aspectos de la soledad y la incomunicación en el contexto de lo que podríamos llamar moderno. Suicidio y locura fueron sinónimos por mucho tiempo, Durkheim descubre otra dimensión del suicidio: el altruista, la muerte como sacrificio en aras de un ideal. Diferenciándolo del suicidio egoísta. Quien se mata por un ideal posee un estado mental superior de quien se niega a participar del mundo. El suicidio tiene más de una connotación social. El suicida trata de llevar tras de sí a todos los que le han querido y odiado. Es un acto de venganza porque la vida es insoportable y vale callampa. A mi juicio son pelotudeces, siempre existe una curiosidad del hombre por conocer la muerte, como si fuera última respuesta a los interrogantes filosóficos y existenciales que sólo llevan a mayores incertidumbres. Como si la muerte fuera algo definitivo, como si de verdad existiese.

4. conservar-se

Una señora, en una calle de Roma le niega una moneda a un discapacitado sostenido en dos muletas. La vieja amarrete se enreda en la vereda y se cae, a lo que el discapacitado aparente abandona las muletas y responde con un salto acrobático atajándola para que no se descreste contra el suelo. La señora no se cae del todo, agradece el gesto y le da una moneda, mientras el aparente lisiado satisfecho retorna a sus muletas para seguir pidiendo. Así es como va el mundo.
5. preservar-se

En un negocio de Roma ofrecen una liquidación de muñecas de poliuretano. El aviso las describe gráficamente: con temperatura regulable, senos fuertes y suaves, vello púbico, lengua adaptable a las necesidades del cliente, pelucas intercambiables y un suntuoso vestuario (que se vende por separado) que no tienen nada de envidiar a las mujeres reales y en condiciones de desplazarlas en un deslizamiento de la función de la réplica hacia la entidad real. Las muñecas, advierte el mismo anuncio, no están en grado de reemplazar la mujer, son la mujer. Concebidas para consuelo de los más tímidos, inexpertos, solitarios empedernidos y cansados de tener que oír a sus mujeres, pagar sus cuentas y soportar a su madre o a sus amigas. El pack es conveniente porque incluye un bombín eléctrico y algunas de las piezas intercambiables. Hordas de compradores sitian el Sex-Shop que las ofrece.

Pareciera ser que nada mejor que una muñeca como amante. Se trata nada menos del sueño masculino: la mujer como un objeto domesticable, que no ofrece resistencia, se amolda a los deseos íntimos e inconfesables. Como no habla, no puede enjuiciar, cuestionar ni decidir. La muñeca es un objeto perfecto, la solución ante el forcejeo de los sexos en la lucha por el poder. El precio es bastante caro: el hombre que elige una muñeca renuncia a la comunicación. La soledad aguarda detrás del poliuretano. Ante la relativa imposibilidad e incomodidad de convertir las mujeres en muñecas de carne, a precios de Mastercard Gold, ahora las tenemos de poliuretano a la alcance de todos los bolsillos. Ya no serán más las niñitas las que jugaran con ellas, sino los caballeros, los ancianos y ancianas, los inválidos y los feos, lo que significa la democratización equitativa del placer sexual. Además de tener permanentemente senos hermosos; son higiénicas, lavables, no contagiosas (olvidémonos del terror al SIDA), con tres orificios útiles y utilizables, con lengua, con deliciosas caderas, sin regla cada mes, negadas al embarazo y dispuestas a vivir, hasta el fin de nuestra vida de deseo, cómodamente en un armario. Un sueño eterno del hombre que seguramente Mattel ha hecho realidad para nosotros.

6. desconectar-se

Hace un tiempo atrás, en el programa "Biografías" del canal 13 , la modelo (confiemos en que sea eso) y estudiante de periodismo Daniella Campos, se lamentaba de que su nombre fuera un producto de comercio, algo que la vende y que no da cuenta de lo que es ella realmente, que le gustaría cambiarse de nombre (supongo que de barrio y de ciudad) para sentirse más libre... insistió que ella no era un producto comercial. Al otro día el agudo periodista de espectáculos Ricarte Soto, en el matinal de televisión nacional de Chile, señalo lúcidamente que si ella no ha entendido que su nombre (y el resto en consecuencia) no es un producto, tiene que pedirle a su representante que se lo explique. Acto seguido apagué la televisión y me di una buena e inconsciente siesta.

Tito Fernández Cubillos, Roma del 2005 para el 2006, en marzo día 3 un viernes de Cuaresma en cama.

02 marzo 2006

YO SOY LA BESTIA II

a Lucho Molina

Le bestie mi amano

Yo soy la bestia: me subo a la micro por detrás porque sé que en el pasillo siempre hay más espacio vital conozco la ciudad de noche y soy parte de la acequia de lo humano que se lleva lo mejor del hombre hacia el mar/ aúllo en mi escritura para mirarme en el papel como en un espejo: nada de esto tiene sentido (lo sabes mi querido sabueso) es una forma de jugar con los sentidos negados a las palabras


Soy la profunda noche: una triste puta suicida que encontró en la literatura la punta más aguda con que destruirse las venas el veneno está en la cola aunque por la boca muera el pez

porque soy una bestia rabiosa
con Dios me acuesto y con Dios me levanto
María me cubre con su manto
esa noche no me retuerzo en la cama
aunque me envuelva en las sábanas
me amortajo de banderas
y de voces en mi cabeza
que me mandan a garabatear lo que escribo
un sino terrible: la vida era simple
hasta que empecé a pensar


como soy la bestia te recomiendo leer este poema para atrás posiblemente sea más sencillo de entender/ o simplifique la experiencia de la vida como la rosa que pende del crepúsculo colgando sobre nuestras cabezas: rosa artrítica que extiende su nervadura por debajo de la nuclearidad rota por el arpón en el costado de dónde sale sangre y agua/ la luna refleja en línea que se traga mi nariz arqueada/ al pensar la vida se pone curva se hunde en la imagen que el calor genera en el asfalto/ en medio del camino en la selva oscura/ o debajo del puente pelando pollitos/ bombardeando los campos de las amapolas de la metafísica/ desenrollando el chunchul por detrás como una película que empieza mal una canción que señala que ‘la banda está borracha’ himno oficial de la escuela de Carabineros de Chile porque sabemos que pensar es desarmar las cosas en partes arbitrarías/dormir el acto más universal posible: ciegamente es saltar todas las diferencias y enredar la lengua en la realidad para hacerla sangrar por eso soy una bestia que ama a las otras bestias tatuadas en la materia en el respiro en los libros apilados en el olvido donde las bestias se abren como un rosa que es un coágulo del cielo en las arterias o un cardenal emergido en el blancor de la piel de la inocencia


por eso mi escritura se arma en espiral
para adentrarse como un sacacorchos
en la médula de lo no pensado
que desfonda la realidad
que nos deja hermosa
y terriblemente
desnudos
aquí

01 marzo 2006

La década de los Cerentas

Luis Molina (desde Iquique)

Me pregunto qué significa esto de las décadas ¿Serán aquellas épocas en que un grupo de bebés perdieron su cordón con el mismo bisturí? ¿Una especie de generación nacida con cualidades especiales que estudiaba en colegios similares, escuchaba la misma música, vestían los mismos trapos? La verdad es que no creo. Últimamente estoy antibiológico: no creo en lo sanguíneo, creo en el corazón; no creo en los que dicen "yo nací aquí", creo en los entomecinados; no creo en los nacionalismos, patriotismos, no creo en nada que sea azaroso. Creo en la voluntad que te lleva a renacer. Un concepto similar a la Confirmación: "Desde ahora sí creo por mí mismo: ahora soy yo", y, por lo tanto, escojo mi ciudad, escojo mis padres, escojo quien ser.
Quizás la respuesta correcta a ‘qué es una generación’ tiene ciertas variaciones sutiles a lo expuesto. Una generación está formada por aquellos 3650 días en que hombres y mujeres en distintos lugares, en distintos quehaceres, en paralelo, dibujaron una forma de enfrentar el mundo, equivocada o no, que dio origen... a una década.
Esto último suena mejor.
Pensé entonces ¿Quién fui yo? ¿Qué hice? ¿Qué traté de hacer entre los 13 y los 23 años? La respuesta inequívoca es que ‘me hice hombre’, hablando como un machista. Aunque en términos menos arcaicos, hacerse hombre no es sacar a pasear al pájaro, sino sacar a pasear la sesera. Hacerse hombre no es otra cosa que tratar de responder aquella pregunta -que suena bonita en inglés- ¿Who i am? Y no sólo quién soy, sino ¿Quién quiero ser...? Y aunque apasiona hacerse esas preguntas, duele responderlas. "No haré esto", "no permitiré esto otro", "lucharé por aquello...", bueno, no pasan ni cinco minutos de que te hiciste la interrogante y te toca salvar tu trasero.
Duele llegar a ser un hombre, una mujer.
Para mí los 80’s no fueron Pinochet, protestas, Der Komisar... -sin negar su relevancia por supuesto-. Pienso que lo que creemos que fueron los 80’s en realidad corresponde a lo que afloró de nuestra voluntad interior, floja o alentada, lo que hicimos o no hicimos por cambiar este mundo. Siempre puede haber un Pinochet, pero seguramente distintas generaciones reaccionarían de distintas formas.
Entonces creo –y me llama la atención- que lo importante es saber qué me llevó a ‘hacer’ en los 80’s.
Ahora si bien en esa época planifiqué mi vida, y no le quito importancia a ello, entonces me repregunté ¿Soy de los 80’s...? Y a propósito ¿Los de los 70’s, qué fueron en los 80’s? ¿Qué fueron en los 90’s? ¿Y si fueron mejores, ya no son de los 70’s? De qué época somos entonces ¿En la que hicimos nuestro mayor aporte? ¿En la que hicimos algo que no fuera necio? ¿Tiene sentido hablar de una década...?
¿Tiene sentido hablar de una década pasada...?
De verdad que me enredé un poco... "Le voy a joder el tema a mi amigo Egor Mardones" -pensé...
Entonces me dije lo inevitable: "no quiero ser de los 80’s". A pesar que encontré mis líderes, me hice hombre, dejé Tomé con la promesa de volver, anduve en protestas, aunque en otras me hice el leso... o el inteligente.
Anecdóticamente hablando, debe haber sido mi época más corrupta. Antes de renacer estaba confundido. Soplé en las pruebas a cambio de un sandwich de queso, bolseé a mis amigos, hice rifas falsas, boletos falsos, llevaba la cuenta de las ‘minas’ (aunque era el que tenía menos), me aproveché de los que me querían, fui egoísta. Y a pesar de la arrogancia que requiere ser corrupto, también fui cobarde: regresé a Tomé por primera vez sin una buena explicación...
No quiero ser de los 80’s...
No quiero que ustedes sean de los 80’s...
Quiero ser de la década de los Cerentas. Sí, la que está naciendo... esta época, la época cero, la década cero. Y luego quiero ser de la década de los Diez, si mi vida se acaba allí, o de los que sean cuando termine o me terminen...
Quiero ser de la época de los Cerentas.
¿Por qué no recordamos esta década...? Sí claro, ‘recordemos’ el futuro. Empecemos con un bautizo, un bautizo de caballeros. "En nombre del ‘Santo’, de ‘San Juan’ y de ‘Navidad’ te bautizo como... Gato Freak, ja ja."
Por cierto ¿Cuál será la década de Tomé? Me dicen que ya fue y todavía la recordamos...
No quiero ser de los 80’s.